{"id":3335,"date":"2023-02-04T09:30:00","date_gmt":"2023-02-04T08:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/extremeneria.com\/?p=3335"},"modified":"2023-02-06T07:28:59","modified_gmt":"2023-02-06T06:28:59","slug":"me-han-robado-los-domingos-en-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/extremeneria.com\/index.php\/2023\/02\/04\/me-han-robado-los-domingos-en-familia\/","title":{"rendered":"Me han robado los domingos en familia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-justify\">Emigr\u00e9 de Extremadura a una semana de los 18. No hab\u00eda cumplido la mayor\u00eda de edad cuando ya aprend\u00ed lo que era dejar atr\u00e1s a los m\u00edos, lo que era subirse a un autob\u00fas sin la certeza del cu\u00e1ndo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Durante los a\u00f1os que estudi\u00e9 en la universidad, volv\u00ed casi todos los fines de semana ya que trabajaba en mi pueblo y estudiaba en Madrid. Todos los viernes me iba a Trujillo y todos los domingos regresaba a Fuenlabrada. Y todos los domingos me tocaba decirle adi\u00f3s a mi familia y todos los viernes volverles a abrazar. Era casi mec\u00e1nico, una rutina extra\u00f1a y agotadora a partes iguales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Por suerte, en esa \u00e9poca, el sacrificio de ir y venir para trabajar y estudiar, me dio la oportunidad de estar m\u00e1s cerca de mi familia. Aunque, si lo pienso ahora, tampoco fue tanto, ya que en el bar echaba jornadas de m\u00ednimo diez y doce horas, terminaba cansad\u00edsima y llegaba a casa con el \u00fanico prop\u00f3sito de descansar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Ahora, con una estabilidad laboral algo m\u00e1s asentada y menos kil\u00f3metros a las espaldas, he ganado dos cosas: el conocimiento de la A5 casi al mil\u00edmetro y la capacidad de valorar cada m\u00ednimo segundo que paso en familia. Y lo peor es que esos cada vez son menos. Podemos culpar a la pandemia, que nos ha hecho viajar menos, pero, por duro que suene, la culpa la tiene el ritmo de vida que nos vemos obligados a llevar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La semana se resume en: trabajar 39 horas semanales, en turno partido, entrar a las 9:00 h. y salir a las 18:00 h., vivir donde Cristo perdi\u00f3 la chancla derecha, gastar (porque no se puede usar otro verbo) m\u00e1s de una hora en transporte p\u00fablico para desplazarte cada d\u00eda y atender a todas las necesidades de la vida adulta. Todo ello hace que llegues al viernes agotada, exhausta y pidiendo tiempo muerto. Hace, entre otras cosas, que pegarte las tres horas de carretera y, probablemente, alg\u00fan que otro atasco al volver, no sea el plan que m\u00e1s te apetezca, sinceramente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Pero a\u00fan as\u00ed lo haces, porque ver a tus padres y a tus amigas est\u00e1 por encima de cualquier hora de sue\u00f1o, de cualquier momento de descanso. Lo haces y lo agradeces porque el abrazo de tu madre lo es todo y porque el paseo con tu padre te llena de vida. Y el viernes sales de trabajar y te organizas para salir cuanto antes, llegar pronto y aprovechar el fin de semana. Y el s\u00e1bado lo disfrutas como la que m\u00e1s. Haces compras en los comercios de toda la vida, ves a tus amistades, vas <em>ancag\u00fcela <\/em>a darle un besino y das un paseo por las calles que te vieron crecer. El domingo sabes que el reloj te est\u00e1 mirando de reojo, aprovechas cada segundo que te regala, pero llegada la hora de comer, lo sabes: comer e irse. Los domingos y el Xanad\u00fa es lo que tienen, o sales pronto o la carretera se pondr\u00e1 hasta arriba. Tienes varias rutas alternativas preparadas \u201cpor si acaso\u201d. Pero si no quieres llegar a casa a las mil y al d\u00eda siguiente ir a trabajar hecha una aut\u00e9ntica mi****, no hay opci\u00f3n, terminar de comer e irse. Ya har\u00e1s la digesti\u00f3n por el camino. Al menos has pasado tiempo con los tuyos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Pero luego, luego llegas a Madrid, hablas con tus amigas de aqu\u00ed y la envidia te come las tripas cuando te cuentan sus domingos familiares. Con sus padres, sus hermanos y hermanas\u2026 porque todos ellos estudiaron aqu\u00ed, porque hab\u00eda universidades y la carrera que quer\u00edan hacer. Se quedaron aqu\u00ed porque despu\u00e9s de la carrera \u201cencontraron trabajo de lo suyo\u201d. Crecieron en su trabajo porque su remuneraci\u00f3n era digna y les daba para vivir bien. Y al final todos ellos viven cerca, quedan a comer los domingos, hacen una sobremesa como las de los anuncios de la tele y se van a casa con la tripa llena de comida y el coraz\u00f3n de felicidad. Y t\u00fa mientras tan s\u00f3lo puedes pensar en la A5, en todas las veces que ha servido de frontera, en c\u00f3mo te aleja de tu familia y que el tiempo que pasas en esa carretera es m\u00e1s tiempo de vida que podr\u00edas pasar con los tuyos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Porque al final emigrar tambi\u00e9n es un poco eso: alejarse y perderte millones de cosas que han ido pasando mientras t\u00fa no estabas. Y lo piensas en perspectiva y al menos tienes suerte, sigues teniendo un hogar bonito al que volver, aunque sea de vez en cuando. Pero emigrar es dejar atr\u00e1s millones de cosas y perderte mucho m\u00e1s que los domingos en familia, emigrar es buscar un presente mejor a costa de dejar atr\u00e1s tu vida.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:40px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Pilar Retamosa Mateos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><span class=\"has-inline-color has-accent-color\">Enero 2023.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emigr\u00e9 de Extremadura a una semana de los 18. No hab\u00eda cumplido la mayor\u00eda de edad cuando ya aprend\u00ed lo que era dejar atr\u00e1s a los m\u00edos, lo que era subirse a un autob\u00fas sin la certeza del cu\u00e1ndo. 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